sábado, 29 de agosto de 2009

A MATÍAS CATRILEO


En tu viaje
has escrutado las estrellas
has podido descifrar
el vuelo de los treiles
que anunciaron tu salida
Lo sabías
Se lo contaste al viento
aquella tarde
aquella noche
para que te acogieran
amorosas
las manos de otras madres
venidas de la tierra.

domingo, 28 de diciembre de 2008

BARBECHO VOLADOR

De las estrías marcadas en la tierra
emerges barbecho volador
lluvia evaporada
somnolencia del verano
minuciosa aspiradora de gusanos
Eres tiuke articulado por el viento
incrustado en el aire
bajo nubes colosales
Paralizas tu canto
ante la luminosidad del rayo
y te llevas en el vuelo
el aroma de este suelo
y el de tu nido que mece el avellano.

HAYKU


1


Veo tu nombre
poeta noctámbulo
entre la niebla.

2

Sobre las hojas
de aquel triste caminar
llueve el recuerdo.

3

Heredaste ayer
la voz del tren lejano
en poesía.

4

Duele el reproche
de los silencios tuyos
que me alimentan.

HINOJOS

Me llegó como el verano
el recuerdo
de los hinojos florecidos
sus sombrillas aromadas
perfumaban mi camino

Y el estero que cantaba bajo aquel árbol caído
se llevaba entre sus ramas
un leve tinte amarillo.
Soy aquello que tuve y no he perdido
legado azul de mis ancestros
Soy pincelada de hojarascas
que subyacen
en este amargo poema ceniciento
Sus consejos permanecen con las penas
aferradas a mi conocimiento.
El nativo helecho y sus latidos
en el agua tinturada
lo reflejan
dicen que para sentirse vivos
entre llagas
mis sentidos
invaden la humedad
del musgo y su silencio

BOLERO

La encontraron tendida
entre las flores y mentas del huerto
con un pañuelo azul
en una mano
como diciendo
-Adiós me voy al cielo-

La lloraron
la enterraron
y la siguieron llorando
por mucho tiempo
Después de algunas semanas
al hojear su agenda
encontraron una fotografía
con la imagen de un hombre
de ojos azules
y al reverso una nota
"Espérame en el cielo corazón
si es que te vas primero"

Y más abajo con la letra de ella

"¿Cómo la canción ,verdad?"

KURILEUFU

Lento el cerro
baja hacia el kurileufu
a buscar
en su espejo
las huellas de las liebres
Y la sombra del cernícalo
que aletea
aromatizado por la tepa
que crece en sus orillas
se va viajando
con la corriente
que habla con las piedras
sobre el rostro desfigurado del cerro.