martes, 22 de julio de 2008

AULLIDOS HAMBRIENTOS

Y ese mar nocturno oscurecido
que tranquilo baña
las arenas mojadas
por la lluvia y la sal
o por lágrimas
de mi almohada centrifugada
las que en el alba de ese atardecer
de gaviotas negras
elevaron el detenerse del sueño
al viento
producto de aullidos
de hienas
a una luna manchada
con la acidez evaporada
evaporándose desde la tierra
de los coterráneos contadores
contabilizando las alzas que se alzan
en gráficos de las estadísticas
del dinero
inundado de crisis
atraídas por el diamante imánico
transnacional
que viaja protegiéndose
en el bolsillo interior del yate
que navega sobre las olas oblicuas
de ese mar nocturno oscurecido
el de las arenas mojadas
por la acidez de la lluvia
mezcladas con aullidos hambrientos
de niños
y ancianos- niños
esqueléticos
que se alzan
alzándose en los gráficos
de las estadisticas.

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